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Joaquín Guzmán, un muy querido antihéroe mexicano



Eran 2,000 personas vestidas de blanco, como las que en otras manifestaciones piden paz. Pero estos marchantes tenían un motivo diferente: la liberación del capo de la droga más importante de América Latina, Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo" Guzmán.

Era el 25 de febrero de 2014. Los 2,000 manifestantes, su gran mayoría jóvenes, partieron del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, conocido por los lugareños como La Lomita, en la avenida Obregón de Culiacán, Sinaloa. Caminaron hasta llegar al primer cuadro del palacio municipal, reportaron en su momento diarios locales.

No fue la única manifestación de aquel día, en Guamúchil, alrededor de 500 personas también se congregaron en la plaza del centro histórico de dicha localidad para manifestarse en contra de la extradición del Chapo a los Estados Unidos.

La Fuga de "El General"


Joaquín Guzmán Loera se fugó de la prisión de Máxima Seguridad de El Altiplano, en el municipio de Almoloya de Juárez, Jalisco, la noche del sábado 11 de julio a través de un sofisticado tunel. En redes sociales, comenzaron los aplausos hacia el delincuente.

El comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, informó en la conferencia de prensa del domingo por la mañana que Guzmán Loera se aproximó al área de regadera de la estancia 20 del pasillo 2 a las 20:52 horas, al prolongarse su ausencia, el personal de seguridad notó que el líder del cártel de Sinaloa no se encontraba en su celda.

Al revisar su celda, las autoridades encontraron un orificio rectangular de 50 por 50 centímetros dentro de la regadera. Este, desemboca en un túnel de 1.70 metros de altura y 80 centímetros de ancho, con una longitud aproximada de 1,500 metros.

El pasaje, que cuenta con ventilación e iluminación, termina en una construcción en obra negra ubicada en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

"Según marcan los protocolos de seguridad de las instalaciones penitenciarias, la alerta roja se presentó cuando el personal se percató de la ausencia de Guzmán Loera", apuntó el comisionado a los medios nacionales, quien además destacó que se reforzó la seguridad en la zona.

Apenas hace unos días, Iván Guzmán (@IvanArchivaldo), el supuesto hijo de Joaquín Guzmán Loera, publicó en su cuenta de Twitter: "Todo llega para quien sabe esperar". Y antes: "No miento e (sic) llorado pero es de hombres y ahora va la mía, traigo gente armada y les prometo que el general pronto estará de regreso".



Escapa el delincuente, nace el mito


El periodista Jorge Gómez Naredo escribió que en México no hay un narcotraficante más famoso que Joaquín Guzmán Loera, pero "tampoco más carismático". En su análisis, El Chapo, "el narcohéroe de un país hecho añicos" describe que el capo atrae a mucha gente de manera instintiva. Narcohéroe le llama él, la literatura secuencial tiene un nombre para este tipo de personales, "antohéroe".

"El antihéroe puede ser antisocial, inteligente, enajenado, cruel, desagradable, pasivo, lamentable, obtuso, o simplemente ordinario. Cuando el antihéroe es el personaje principal en una obra de ficción la obra frecuentemente lidiará con el efecto que su atroz personaje tiene en aquellos a quienes conoce a lo largo de la narrativa. En otras palabras, un antihéroe es un protagonista que vive por la guía de su propia brújula moral, esforzándose para definir y construir sus propios valores opuestos a aquellos reconocidos por la sociedad en la que vive", describe Wikipedia sobre la palabra antihéroe.

El Chapo es un narcotraficante y su historia se ha llenado de mitos. Sus escapes de prisiones de máxima seguridad han ayudado mucho a ello. Y su historia, al menos la que se conoce, es digna de una película de Hollywood. Los corridos que sobre él se cantan cuentan ya historias mitificadas en las que el criminal es exaltado.

La historia mítica es simple: un hombre humilde que vende naranjas, que vive una situación de pobreza extrema, que está destinado a vivir siempre sin nada, o con casi nada, se transforma en hombre boyante, millonario, que puede comprar lo que le dé la gana cuando quiera y donde quiera. De pobre destinado a la pobreza total, pasa a ser rico y poderoso.

Pero ahí no termina la historia. Un día, cuando comienza a ser conocido, es capturado en Guatemala y es llevado a una prisión en Jalisco. Todos dicen que de ahí jamás saldrá, y él se las arregla para, primero, vivir bien en la cárcel (sus juergas y bacanales han sido documentados) y después para escapar.

Ya afuera, construye un imperio, un gran imperio. Miles de millones de dólares. A tanto llega su fortuna que aparece en la lista de multimillonarios de la revista Forbes. El único narcotraficante que tiene es “logro”.

"¿Cómo es posible que El Chapo no sea vapuleado por la opinión pública?", cuestiona Gómez Naredo en su análisis y señala que por el contrario, a los mexicanos les resulta atractivo este personaje por sus logros y su capacidad para siempre salir bien de situaciones complicadísimas.

"Para entender al Chapo hay que comprender el contexto de nuestro país. Vivimos en una nación donde más de la mitad de la población vive en la pobreza, donde millones de personas no pueden aspirar a un sueldo digno ni a una casa digna ni a una vida en familia que tenga un futuro prometedor. La historia del pobre que se transforma (no por su educación oficial, sino por su instinto, por su inteligencia natural que nada tiene que ver con los libros) en un multimillonario es atractiva para cientos de miles de personas que viven en la pobreza y quieren, un día, salir de ella, tener aunque sea algo. Esto hace que el Chapo logre empatía con amplios sectores sociales pauperizados", escribe el periodista.

El Chapo Guzmán es un antihéroe, un mito, una leyenda, y esta nueva fuga, sea por un túnel o por la puerta principal del penal, engrandece aún más su figura entre muchos sectores sociales que desde su posición poco favorecida en términos económicos encuentran admiración en este criminal. Hace meses un reportero preguntó a un niño en una escuela del norte del país qué es lo que quería ser de grande, ¿bombero?, ¿abogado?, ¿presidente del país? El niño respondió: “yo quiero ser como El Chapo”.

La admiración se expresa en bits


En una de las imágenes se puede mirar a Joaquín Guzmán Loera corriendo tras Donald Trump. En otra a la Rana René -famoso icono de redes sociales- supuestamente hablando con "El Chapo" acerca del empresario republicano. Y en otra imagen se puede mirara a un Guzmán Loera más joven cubierto de armamento listo para enfrentarse a Trump.


El 16 de Junio, Trump anunció su interés por llegar a la Casa Blanca en los comicios presidenciales del año próximo por el Partido Republicano. En su discurso arremetió contra los inmigrantes Mexicanos:

"Cuando México envía su gente, no envían a los mejores. Envían gente que tienen muchos problemas. Los inmigrantes mexicanos traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas", dijo hace un mes.

En México la inconformidad se hizo extensiva en todos los círculos sociales. Empresarios rompieron relaciones con el magnate estadounidense, figuras públicas lo repudiaron e incluso renunciaron concursantes al Miss Universo que él patrocina.

Pero tras la fuga de El Chapo, Trump incrementó sus críticas contra los inmigrantes y aseguró que los contrabandistas mexicanos utilizan la frontera como “una aspiradora, volcando las drogas y la muerte directamente en Estados Unidos”.

“El mayor señor de la droga de México escapa de prisión. Increíble la corrupción y Estados Unidos paga el precio. ¡Se lo dije!”, destacó el millonario empresario en su cuenta de Twitter (@realDonaldTrump) al conocer la huida.


Pero los mexicanos en redes sociales encontraron en "El Chapo" a su principal justiciero. Del criminal más buscado en el mundo, los mexicanos en redes sociales hicieron una leyenda, un mito: el único capaz de enfrentarse con el magnate estadounidense. Así, en las redes sociales. El Chapo se confirmó como el antihéroe de los mexicanos, un personaje que despierta tanto miedo como admiración en una sociedad donde el índice de lectura no rebasa los 1.5 libros anuales y el número de pobres es de 61.4 millones.



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