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Vecindades, de las cabareteras a las esclavas sexuales



Una de las vecindades de Puebla. Haz clic y amplía.
Antes de la construcción de los altos rascacielos, que imponentes son levantados entre los límites entre San Andrés Cholula y Puebla, la ciudad de los ángeles se llenó de vecindades. Conjuntos habitacionales sencillos, con largos y variados patios. Aunque estas casonas fueron construidas desde tiempos de la Colonia, fue en la década de 1930 cuando comenzaron a pulular.

En las películas de los años cuarenta personajes como "El Resortes", "Cantinflas" o incluso Pedro Infante hacen de las vecindades sus principales locaciones para películas populares. No podía ser de otra forma, buscaban llegar al populacho.

En 1930, empezaron a llegar a Puebla personas que venían de la Ciudad de México en busca de un mejor futuro. Familias de escasos recursos, combinadas con merolicos, ficheras de cabaret, expertos en siete oficios aunque con catorce necesidades, además de carteristas y uno que otro borrachín comenzaron a poblar las calles del centro de la ciudad de los ángeles.

Las casonas entre la 2 y 8 poniente aún tenían su origen en la época de la colonia. Pero las que van de la 12 a la 22 poniente, sobre todo la 14,16 y 18, fueron colonias que se transformaron en arrabales.

Las películas de época de aquellos años retratan a la perfección el perfil de las vecindades. Aquí se ve a la cabaretera llegando por la madrugada a la vecindad mientras un alcohólico la mira. En otra cinta, en el Bombero Atómico, Mario Moreno Cantinflas habla con una mujer que se baña a la luz de la luna en los lavaderos de la vecindad.

Afiche de la cinta  Bellas de Noche
En filmes más recientes, vemos a Sasha Montenegro y a Carmen Salinas protagonizando Bellas de Noche, que más tarde se popularizara como Las Ficheras. "La Corcholata", Salinas, se queja en un cuarto de vecindad con su compañera de cuarto, Montenegro, de las penurias de la vida.

Aunque muchas vecindades hoy albergan fondas, tiendas de abarrotes, expendios de películas pirata, y uno que otro comercio formal que van desde ópticas, hasta tiendas de ropa, persiste en las vecindades parte de su pasado: pero las cabareteras de ayer fueron sustituidas por las esclavas sexuales de hoy.

Sexoservidoras de las vecindades del centro de Puebla. Haz clic y amplía
La prostitución, que forma parte de la gran red de trata de personas que impera en el sureste del país, se ejerce en estas vecindades con costo por hora. La zona se caracteriza por albergar estos centros y van desde la 4 hasta la 18 Poniente y de la 6 Norte hasta la 11 Norte.

Sin grandes letreros ni ostentosas entradas, estos sitios se han vuelto el lugar más recurrente de obreros, estudiantes y personas que buscan compañía por poco dinero, pues los precuis van de los 85 a 150 pesos, dependiendo de la juventud, delgadez y simpatía de las mujeres que visten minifaldas, shorts y leggins de colores amarillos, verdes y rojos.

Las sexoservidoras en todo momento son custodiados por hombres vestidos de negro, de aspecto descuidado, algunos con tatuajes y malencarados, que no pierden detalle de cada movimiento en el lugar.

Afuera del lugar, un par de jóvenes de entre 25 y 29 años, con barba de candado y gorra en la cabeza, vigilan y reciben indicaciones del personal de adentro, además de que invitan a entrar a quienes pasan por ahí: "hay chavitas buenas", dicen.

Uno de los mariachis que tienen su pequeño local en la 12 Poniente y es vecino de las "minas" afirma que la cantidad de sexoservidoras es tan alta que incluso supera los cálculos de las autoridades:

"En esta zona, por lo menos en 50 vecindades hay prostitutas. Todo el día puedes encontrar mujeres por 100 pesos, y en las noches hay travestis parados en las calles, las autoridades lo saben. Las patrullas pasan por su lana".

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