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Christopher Nolan es un fetichista, ¿lo sabías?


Sí, es el creador del legendario Caballero de la Noche, de la complicadísima Interestelar y de la aclamada El Origen. ¿Pero sabías que Christopher Nolan no estudió cine, que sus primeros trabajos fueron producto de mucho esfuerzo y ahorro de dinero? Si no lo sabías, checa el origen de este reconocido cineasta.

Christopher Jonathan James Nolan nació en Londres en el año de 1970, y vivió su infancia viajando constantemente a Estados Unidos. Tenía apenas siete años cuando empezó a utilizar la Super 8 de su padre para rodar cintas que tenían como protagonistas a sus juguetes. Desde entonces, nunca dejó de hacer películas.

Para sorpresa de quienes lo rodeaban– nunca estudió la carrera de cine; en vez de eso, entró a la University College London a estudiar Literatura Inglesa. Fue ahí donde conoció a Jeremy Theobald, quien protagonizó sus primeros proyectos: los cortometrajes Larceny (1996) y Doodlebug (1997), en donde el director ya muestra su amor por el film noir, los enredos argumentales, y su predilección por repetir colaboraciones con un mismo equipo técnico y artístico.

También fue ahí donde conoció a Emma Thomas, quien se convertiría en su esposa, productora de casi todas sus películas, y socia fundadora de su productora Syncopy.

En 1998, cuando Nolan aún formaba parte de la Sociedad de Cine de la universidad, reunió a Thomas, Theobald y a otros compañeros suyos para filmar Following, la historia de un escritor que, en busca de la inspiración para su primera novela, sigue a varias personas en su rutina diaria hasta toparse con un ladrón profesional de nombre Cobb.

A pesar de llevar el mismo nombre, este no es el mismo personaje de el Origen, pero ambos comparten un mismo afán: el de invadir la vida de la gente para alterar algún rasgo de su mente. Comparten también –y quizás sin saberlo– un fetichismo que funciona de manera inversa al Macguffin de Hitchcock (definido como un incentivo para el desarrollo de la trama, que es irrelevante para la trama); ahí donde el Macguffin es indiferente para el público, Nolan le confiere a los objetos una importancia fundamental para la historia y sus personajes.

La lista es larga: en Inception, tenemos pirinolas, peones de ajedrez y dados; en The Prestige (2006), una pelota de hule, un pájaro enjaulado y una trampa de agua; en la saga de Batman, un collar de perlas, una amapola azul, una punta de flecha, un estetoscopio, un comodín, una moneda de doble cara, e incluso el “batarrang”.



El fetichismo ha ido en crecimiento para los personajes de Nolan a lo largo de su carrera, y en Following, ya se vislumbra un castigo a la conducta inapropiada del fetichista: el protagonista anónimo comienza como un escritor y termina como un ladrón. Al igual que en Inception, el dinero es una excusa para mostrar la vocación de un hombre que disfruta de la intromisión ilícita en las vidas ajenas. Se trata de echar un vistazo a la vida de otra persona y ser testigo de sus dichas y desgracias; a veces, incluso, también se trata de olvidarse de la propia.

Con un presupuesto de menos de 10 mil dólares, la película Following se filmó los fines de semana a lo largo de cuatro meses en los que Nolan y su equipo ensayaron exhaustivamente las escenas para que todo saliera bien en las primeras tomas y, de esa manera, pudieran ahorrar tiempo y material de filmación.

La película se proyectó en el San Francisco Film Festival de 1998, y muy pronto la compañía Zeitgeist Films se encargó de la distribución de la cinta, lo que le dio a Nolan la oportunidad de comenzar su siguiente proyecto, Memento (2000).



Esta cinta –basada en el cuento Memento Morti, escrito por su hermano Jonathan– se ganó el respeto de la crítica especializada y el público, incluso en el ámbito de la medicina. Con este relato ratificó su interés por la forma en la que funciona la mente de los personajes, además de que triunfó en algo que el director ha intentado repetir desde entonces, sin lograr el mismo resultado: un desenlace súbito y efectivo, resultado de la complejidad de un relato que no deja de ser congruente (a diferencia de, por ejemplo, The Prestige, en donde el director confunde al espectador por medio del melodrama).

Contada en retrospectiva, Memento relata la historia de Leonard Shelby (Guy Pearce), un hombre que busca vengar la muerte de su esposa luego de perder la memoria a corto plazo. Filmando por primera vez en Hollywood, con Memento, Nolan tuvo que ingeniárselas para mantener su visión frente a las exigencias de los productores. La cinta se mantuvo fiel a la intención de los hermanos Nolan, y esto les obtuvo una nominación al Oscar por Mejor Guión Original.

Retomado de En Filme

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