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Ignorancia pluralista: cuando todos creen que están solos (y nadie lo está)

 

Hay silencios que parecen consenso. En un salón, una junta o una conversación pública, nadie levanta la mano y el grupo concluye que “todo está claro” o que “nadie piensa distinto”. En realidad, puede estar ocurriendo lo contrario: muchas personas dudan, disienten o están incómodas, pero cada una cree que es la única.

Eso es ignorancia pluralista: una mala lectura colectiva de lo que el grupo cree, siente o aprueba. No es “falta de información” individual, sino un error compartido sobre las normas y opiniones del entorno. La definición moderna la describe como una situación en la que los integrantes de un grupo creen, de manera sistemática, que los demás están en un lugar distinto al suyo, aunque en privado estén mucho más cerca de lo que imaginan.

La pieza clave es que la gente no decide solo con sus creencias “de primer orden” (lo que yo creo), sino con creencias de segundo orden: lo que yo creo que otros creen. Cuando esas creencias de segundo orden se distorsionan, el debate público deja de reflejar preferencias reales y empieza a reflejar un teatro de señales. Dale T. Miller lo resume con una frase brutal: el grupo no está “ignorante” en el sentido de dudar, sino confiadamente equivocado sobre sí mismo.

Ese error no se reparte al azar. Sargent y Newman, en su scoping review, muestran que el fenómeno aparece en muchos dominios (salud, campus, moral, política, trabajo), con variación metodológica y conceptual suficiente como para explicar por qué a veces hablamos de ignorancia pluralista como si fuera una sola cosa cuando, en realidad, puede tomar formas micro (situaciones locales) o macro (sociedades enteras atrapadas en normas desalineadas con actitudes privadas).

La distorsión no solo afecta “opiniones”; afecta acción. Si una persona cree que su postura es minoritaria, tiende a callar, a suavizar su lenguaje, a postergar, o a actuar contra su propio criterio para evitar fricción social. A escala de grupos, eso puede congelar prácticas que casi nadie defiende con entusiasmo, pero que se mantienen porque todos creen que “así se debe”. Por eso la ignorancia pluralista funciona como un freno al cambio: el problema no es que la gente no haya cambiado por dentro, sino que cree que nadie más cambió.

En política democrática, el costo es doble. Por un lado, reduce deliberación real: si se subestima cuánta gente apoya una medida, se habla menos de ella, se organiza menos y se presiona menos por ella. Por otro lado, fabrica una “realidad social” alternativa: la sensación de que el país está más dividido o más inmóvil de lo que está, lo que alimenta cinismo, espiral de silencio y decisiones estratégicas basadas en percepciones erróneas.

Un ejemplo empírico potente aparece en el trabajo de Sparkman, Geiger y Weber sobre políticas climáticas en Estados Unidos: documentan una subestimación masiva del apoyo popular a políticas climáticas, y lo describen como una “falsa realidad social” construida por creencias de segundo orden mal calibradas. La lección general no es climática; es metodológica: cuando medimos qué piensa la gente y qué cree que piensan los demás, muchas veces encontramos que el “bloqueo” es, en parte, perceptual.

¿Cómo se corrige algo que, por definición, ocurre en el nivel del “yo creo que tú crees”? Con información de segundo orden. No basta con dar datos sobre el tema (“lo correcto es X”); lo que cambia el juego es revelar qué tan compartida está una postura, con evidencia creíble y en formatos que reduzcan el costo social de expresarla. Esto puede incluir mediciones anónimas, publicación transparente de resultados, señales institucionales de protección a la disidencia, o intervenciones que muestren ejemplos reales de apoyo y acción. Cuando el problema es una percepción colectiva equivocada, la corrección más efectiva no es moralizar: es recalibrar el mapa social.

En los últimos años, además, la investigación ha empezado a tratar la ignorancia pluralista como un fenómeno con dinámica propia, no solo como “un sesgo”. Gavrilets, Karl y Gelfand proponen un modelo de coevolución entre acciones públicas, actitudes privadas y creencias sobre los demás, mostrando que la ignorancia pluralista puede surgir por desfases entre cambio de actitudes y actualización de creencias, incluso sin silencio deliberado. También sugieren que el ritmo y la persistencia del fenómeno dependen del tipo de cultura (más “rígida” o más “flexible” en normas), lo que implica que las intervenciones deben ser situadas: no siempre funciona lo mismo para “liberar” expresión o para acelerar la actualización de creencias colectivas.

Otra línea reciente, más modelística, muestra por qué el primer momento es tan decisivo: si la inacción inicial se interpreta como norma, la presión social puede instalarse rápido y mantenerse con niveles moderados de imitación, reemergiendo incluso después de que individuos “se aclaran” en una interacción puntual. En otras palabras, la ignorancia pluralista no es solo un malentendido; puede ser un atractor social.

La idea final es menos pesimista de lo que parece. Si el error está en lo que creemos sobre lo que creen los demás, entonces hay margen para corregir sin imponer ideología: se trata de hacer visible la distribución real de opiniones, bajar los costos de expresión y diseñar espacios donde el grupo pueda verse a sí mismo con menos ruido. A veces, el cambio no exige convencer a una mayoría nueva; exige revelar que ya existe.

Créditos de la fuente (APA 7):
Gavrilets, S., Karl, J., & Gelfand, M. J. (2026). The cultural evolution of pluralistic ignorance. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 123(7), e2522998123. doi:10.1073/pnas.2522998123.

Lütz, A. F., & Wardil, L. (2024). The evolution of pluralistic ignorance. Physica A: Statistical Mechanics and its Applications, 647, 129920. doi:10.1016/j.physa.2024.129920.

Miller, D. T. (2023). A century of pluralistic ignorance: What we have learned about its origins, forms, and consequences. Frontiers in Social Psychology, 1, 1260896. doi:10.3389/frsps.2023.1260896.

Sargent, R. H., & Newman, L. S. (2021). Pluralistic ignorance research in psychology: A scoping review of topic and method variation and directions for future research. Review of General Psychology, 25(2), 163–184. doi:10.1177/1089268021995168.

Sparkman, G., Geiger, N., & Weber, E. U. (2022). Americans experience a false social reality by underestimating popular climate policy support by nearly half. Nature Communications, 13, 4779. doi:10.1038/s41467-022-32412-y. 

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