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Tamaulipas: el cambio de estrategia que llevó la seguridad a sus mejores cifras en una década

De los años de mayor violencia del sexenio de Cabeza de Vaca a mínimos históricos en homicidio, robo de vehículos y robo a casa habitación 

Las cifras oficiales muestran un cambio profundo en el mapa de seguridad de Tamaulipas.



Por Ana María Martínez


El gobernador Américo Villarreal Anaya ha logrado consolidar en Tamaulipas algunos de los mejores indicadores de seguridad pública en más de una década, de acuerdo con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En julio de 2026, el estado registró su cifra más baja de homicidio doloso desde enero de 2015 y se ubicó entre las diez entidades con menor incidencia delictiva, por debajo de la media nacional. Ese mismo mes también alcanzó mínimos de más de una década en robo de vehículo y robo a casa habitación.


La dimensión del cambio se entiende mejor cuando se mira hacia atrás. Tamaulipas no llegó a estos números desde una situación de tranquilidad. Durante el gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, que inició en octubre de 2016, la violencia tuvo uno de sus momentos más críticos precisamente en los primeros años de aquella administración. Los propios documentos oficiales de entonces reconocen que las carpetas de investigación por homicidio doloso pasaron de 594 en 2016 a 801 en 2017 y alcanzaron 851 en 2018. Es decir: en apenas dos años, los homicidios investigados crecieron alrededor de 43 por ciento.



2018 fue el punto que retrata aquella crisis. Mientras el gobierno de Cabeza de Vaca desplegaba una estrategia basada en operaciones policiales, objetivos prioritarios y fortalecimiento de corporaciones, Tamaulipas cerraba el año con 851 carpetas por homicidio doloso. El promedio equivalía a más de dos investigaciones por homicidio cada día. Incluso el diagnóstico de seguridad elaborado durante aquella administración reconoció posteriormente que entre 2016 y 2020 la reducción acumulada del homicidio había sido de apenas 4 por ciento, al pasar de 594 a 571 carpetas.


Ahí está una de las diferencias fundamentales entre ambos periodos. Cabeza de Vaca construyó buena parte de su estrategia alrededor de la capacidad de fuerza del Estado: despliegue policial, grupos especiales, infraestructura carretera, vigilancia y persecución de objetivos criminales. Hubo avances que deben reconocerse —particularmente en secuestro, que cayó de manera importante durante aquellos años—, pero el comportamiento del homicidio demuestra que el fortalecimiento operativo no consiguió impedir primero una escalada severa de la violencia. El propio balance oficial del sexenio documenta esa paradoja.




Con Américo Villarreal, la lógica cambió. El nuevo gobierno colocó en el centro la coordinación cotidiana con las instituciones federales mediante la Mesa de Paz, complementándola con el fortalecimiento territorial de la Guardia Estatal, inteligencia, videovigilancia, profesionalización policial y presencia preventiva. En 2025 y 2026 se intensificaron programas como Carreteras Seguras, Colonia Segura, Escuela Segura, Moto Segura, Ejido Seguro y Ruta Segura. Sólo durante 2025 se realizaron más de 52 mil acciones de Carreteras Seguras, más de 60 mil de Escuela Segura y más de 37 mil de Colonia Segura.




Los resultados comenzaron a hacerse visibles en los delitos que más afectan la percepción cotidiana de seguridad. Entre 2024 y 2025, el homicidio doloso pasó de 314 a 186 casos, una reducción de 41 por ciento; los secuestros bajaron de 18 a 8, equivalente a 56 por ciento; el robo de vehículos cayó de 2,237 a 1,672 casos, 25 por ciento; el robo a negocio disminuyó 26 por ciento y el robo a casa habitación, 13 por ciento. No se trata, por tanto, de un solo indicador favorable, sino de una tendencia que atraviesa distintas modalidades delictivas.


Pero hay una cifra todavía más contundente. En 2018, durante el gobierno anterior, Tamaulipas llegó a registrar alrededor de tres homicidios dolosos diarios. Para el cierre de 2025, el promedio había descendido a 0.61. La reducción entre ambos puntos es cercana al 80 por ciento. Dicho de otra manera: donde antes se registraban aproximadamente tres homicidios cada día, ahora el promedio es considerablemente menor a uno.




Y la tendencia continuó en 2026. Enero abrió con apenas 14 homicidios dolosos, el enero con menor registro en una década y una disminución de 46.2 por ciento en el promedio diario respecto al mismo mes de 2025. Después llegó julio y volvió a romperse el piso estadístico: Tamaulipas alcanzó la menor cifra mensual de homicidio doloso registrada desde enero de 2015.


La comparación entre administraciones se vuelve todavía más reveladora en la frontera, históricamente la zona más compleja del estado. Un análisis oficial construido con información del SESNSP comparó los primeros 45 meses del gobierno de Villarreal —octubre de 2022 a junio de 2026— con los mismos 45 meses iniciales de la administración de Cabeza de Vaca —octubre de 2016 a junio de 2020—. El resultado muestra reducciones en delitos de alto impacto en Reynosa y Matamoros; en este último municipio, los ocho delitos analizados presentaron tendencia descendente.



La transformación también comienza a reflejarse fuera de las estadísticas gubernamentales. El Índice de Paz México 2026, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, colocó a Tamaulipas como la entidad con mayor mejora general en condiciones de paz, impulsada especialmente por la disminución de homicidios y delitos cometidos con armas de fuego, indicadores que cayeron aproximadamente 70 por ciento. Tamaulipas avanzó 19 posiciones y llegó al décimo lugar entre los estados más pacíficos del país.


También existe un cambio perceptible en algunas ciudades. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI colocó durante 2025 a Tampico entre las ciudades con mayor percepción de seguridad del país, mientras Nuevo Laredo también presentó niveles de percepción de seguridad superiores a los observados en buena parte de las zonas urbanas nacionales. Sin embargo, la fotografía no es uniforme: Reynosa continúa mostrando una percepción de inseguridad elevada, recordatorio de que reducir los delitos y conseguir que esa reducción sea percibida por toda la población son procesos distintos.




Esa precisión importa. Decir que Tamaulipas ha mejorado no significa afirmar que desaparecieron la violencia, los grupos criminales o los riesgos. Significa algo más concreto y verificable: que los principales indicadores son sustancialmente mejores que los registrados durante los años más violentos del gobierno anterior. La diferencia puede medirse en homicidios, secuestros, robos y posición nacional.


La estrategia actual también ha recibido recursos. Durante el último año se destinaron más de 270 millones de pesos a vehículos y patrullas, más de 92 millones a 7,500 equipos balísticos, se instalaron 629 cámaras de videovigilancia y 15 torres de telecomunicaciones, y la red estatal alcanzó una cobertura reportada del 99 por ciento. A ello se sumaron 6,450 constancias de capacitación para integrantes de corporaciones de seguridad.

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