Sáhara Occidental: la ONU se retira de la última colonia de África
A la medianoche del 31 de octubre de 2026 expiró el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). Después de 35 años, los observadores de la ONU que vigilaban el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario dejarán el territorio sin que el referéndum que justificó su creación se haya celebrado nunca. El final llegó por un choque entre potencias: el 30 de octubre, Rusia vetó en el Consejo de Seguridad un proyecto de Estados Unidos, apoyado por otros diez miembros, que renovaba la misión por un año pero eliminaba la palabra "referéndum" de su nombre y convertía el plan de autonomía marroquí en la única base de negociación. Washington, a su vez, votó contra la propuesta rusa de prorrogar el mandato vigente, que solo obtuvo tres votos.
El Sáhara Occidental, un territorio desértico de unos 266.000 kilómetros cuadrados en la costa atlántica de África, rico en fosfatos y caladeros de pesca, fue colonia española hasta 1975. Ese año, mientras Franco agonizaba, el rey Hasán II organizó la "Marcha Verde", en la que cientos de miles de marroquíes cruzaron la frontera, y España firmó los Acuerdos de Madrid, que cedieron la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. La ONU nunca reconoció esa transferencia de soberanía y sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio no autónomo pendiente de descolonización. El Frente Polisario, apoyado por Argelia, proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y libró una guerra hasta el alto el fuego de 1991, cuando se creó la MINURSO para organizar una consulta de autodeterminación. Las disputas sobre quién tendría derecho a votar la bloquearon una y otra vez.
Hoy Marruecos controla alrededor del 80 % del territorio, separado del resto por un muro de arena de más de 2.700 kilómetros. Decenas de miles de refugiados saharauis viven desde hace casi medio siglo en campamentos cerca de Tinduf, en Argelia. En 2007, Rabat propuso un plan de autonomía bajo soberanía marroquí, que ha ido ganando apoyos: Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí en diciembre de 2020, a cambio de la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel; España calificó en 2022 el plan como "la base más seria, realista y creíble", y Francia lo respaldó en 2024. En noviembre de 2020, el Polisario dio por roto el alto el fuego tras un incidente en el paso de Guerguerat. En octubre de 2025, la resolución 2797 del Consejo de Seguridad tomó por primera vez el plan marroquí como base de las negociaciones, aunque mantenía la autodeterminación entre los principios.
Las reacciones a la retirada de la misión reflejan posiciones irreconciliables. El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, afirmó que su país había "pasado página", pidió retirar el asunto de la agenda del Consejo de Seguridad y se comprometió a respetar el alto el fuego. Argelia lamentó la no renovación y criticó el "sesgo excesivo" del proyecto estadounidense. El Polisario agradeció el veto ruso y responsabilizó a Marruecos y sus aliados de cualquier consecuencia. El secretario general de la ONU advirtió el 1 de noviembre de un riesgo real de escalada y recordó que la salida de los cascos azules no extingue el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.
El caso plantea dilemas de fondo sobre el derecho internacional. Para Marruecos y sus aliados, la autonomía es la única solución realista tras décadas de bloqueo, y el referéndum es inviable. Para el Polisario, Argelia y buena parte de la doctrina jurídica, el derecho a la autodeterminación de un pueblo colonizado no puede sustituirse por un acuerdo entre potencias. Sin observadores sobre el terreno, la verificación de cualquier incidente queda ahora en manos de las propias partes. El Sáhara Occidental, que durante medio siglo fue un conflicto congelado, entra en una etapa de incertidumbre.
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