Colombia sufre uno de los días más violentos desde el acuerdo de paz: 19 muertos en ataques en Cali y Antioquia
Colombia vivió este jueves una de sus jornadas más sangrientas de los últimos años, luego de que un atentado con explosivos en Cali y el derribo de un helicóptero policial en Antioquia dejaran al menos 19 personas muertas y más de 60 heridas. Las autoridades responsabilizan a disidencias de las FARC, en medio de una escalada de violencia que revive el fantasma del conflicto armado.
El ataque en Cali
La primera tragedia ocurrió hacia las tres de la tarde en la ciudad de Cali, cuando un camión cargado con cilindros bomba explotó en inmediaciones de la base aérea Marco Fidel Suárez, en el norte de la capital del Valle del Cauca. La detonación provocó la muerte de seis civiles, heridas a decenas de personas y daños materiales en viviendas y edificios aledaños.
El alcalde Alejandro Eder declaró estado de emergencia, restringió el ingreso de vehículos pesados y ofreció una recompensa de 100.000 dólares para quien aporte información sobre los responsables. Según la Fiscalía, los capturados por el hecho pertenecerían a la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las FARC.
Derribo en Antioquia
Horas antes, en el municipio de Amalfi, Antioquia, un helicóptero Black Hawk de la Policía fue derribado presuntamente con un dron cargado de explosivos. La aeronave realizaba labores de erradicación de cultivos ilícitos cuando fue atacada, dejando 13 agentes muertos, según confirmó el gobernador Andrés Julián Rendón.
El general Carlos Fernando Triana, de la Policía Nacional, calificó el hecho como un “acto terrorista”. Inicialmente se atribuyó la acción al Clan del Golfo, aunque el ministro de Defensa, Iván Velásquez, señaló luego al Frente 36, disidencia del Estado Mayor Central de las FARC, liderada por alias Calarcá.
Reacciones y contexto
El presidente Gustavo Petro describió la jornada como “un día de muerte” y anunció que las disidencias de las FARC, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo serán catalogados como organizaciones terroristas. En Cali instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta y reforzó la presencia militar en el Valle del Cauca y Antioquia.
Los ataques ocurren en un momento de creciente tensión en el país. Pese a que la violencia no alcanza los niveles de las décadas pasadas, la sofisticación de las acciones –como el uso de drones para derribar aeronaves– preocupa a las autoridades y revive los temores de un retorno a los años más duros del conflicto.
El trasfondo
Las disidencias de las FARC surgieron tras el acuerdo de paz de 2016 y, con el tiempo, se fragmentaron en varias facciones en disputa por territorios estratégicos y economías ilegales. Entre ellas figuran el Estado Mayor Central, dirigido por alias Iván Mordisco, y el bloque de alias Calarcá, con quienes el Gobierno ha intentado sin éxito procesos de diálogo.
Los atentados de este jueves se convierten en un golpe directo a la política de “paz total” impulsada por Petro y alimentan las críticas de la oposición, que señala que la estrategia de negociación ha facilitado el fortalecimiento de los grupos armados.
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